viernes, 10 de julio de 2009

La Liga Franela y Chupón hace expreso su descontento con la vedette del momento (la Gripe A, no Moria)

Después de días de observación, pataleos, horas de debate entre los integrantes (con barbijos y el, por estos días, tan buscado y ambicionado alcohol en gel) y por fin sentada de traste para dedicarse a la tarea escribiente, el Sr. sastre D. Alfonso Chapar se dignó hacer pública la expresión de esta ya no tan ignota entidad de la serrana gentil con respecto a esta nueva pandemia (ya no se sabe si del virus de la Influenza A o de la paranoia que por ello se genera), que está afectando a las actividades esenciales por las que se forjó la dicha organización.

“Hoy por hoy, los enamorados, muchachas y muchachos calenturientos, reunidos y cobijados bajo el halo de nuestra honorable y “gamba” institución (ya que techo no tienen estos pobres amantes del amor… y del aire libre de los paseos públicos), preservacionista y promotora del arte y placer de la franela, el “apriete que no se abolla” y tantos otros accionares en donde todo vale (como también en la guerra)… resumiendo, estamos preocupados, señoras y señores autoridades. Motivo: esto de la gripe A y los mecanismos para evitar supuestamente el supuesto contagio. Ahora resulta que ni saludarnos nos dejan!! Ni siquiera darnos la mano entre nosotros, pe(s)cadores!! Cómo es esto!! Ya estamos en pleno colmo!! Y al Intendente no se le ocurre mejor cosa que decir que seamos maleducados. Como ya nos ha pasado con otras medidas de este señor pediatra, nos encontramos en una situación de emergencia, si, pero en este caso no precisamente sanitaria… sino institucional!! Están atentando contra el eje principal de esta sagrada y benemérita entidad que se ha hecho tanto por la cohesión de nuestra comarca; los socios, si bien fieles a su filiación (no tanto con sus propias parejas), terminarán por abandonar el accionar motor de la Liga: la franela y el toqueteo, ahora prohibidos y censurados por la autoridad que se confiere a unos cartelitos de morondanga pegados por todos lados y al que se les hace caso como si se tratara de un pasaje de la Biblia (lástima que no del Calefón)”, se lamenta Chapar, frunciéndose (sólo el ceño).

Al parecer, y según nos informan las malas lenguas (informantes de lujo de este pseudo-portal, que se dignan a subir todas las mañanas, religiosamente, para dar cuenta de las correrías que no alcanzamos a distinguir con el largavistas berreta que nos compramos al apuro, desde el interior mismo de los mentideros del empedrado), don Chapar observó, en vivo y en directo, en la larga (y no muy dulce) espera al urólogo, uno de esos cartelitos a los que hace referencia en el corpus del comunicado. De la luz verde de “idea esperanzadora” pasó irremediablemente a la luz roja de “se me caen las bases”, lo que motivó a una asamblea superordinaria, interrumpiendo a más de un socio en plena acción, más de uno in fraganti y/o con las manos en tremendas masas (algunas de confitería).

“Es cierto que no se deben de efectuar grandes reuniones o conglomerados de entes humanos”, prosigue, “por lo que dicha Asamblea, con el objetivo de cumplirse superordinaria como tal, se hizo en una plaza pública, bien ventilada y abierta”, se ataja don Chapar, como abriendo el paraguas sin lluvia de por medio. “Y allí reunidos y encontrados, nos dispusimos a la repartija de barbijos con la estampa de un corazón, el codiciado alcohol en extensión .gel, y porque más vale prevenir que curar, unas cajitas de profilácticos… por si las dudas. Pero las plazas seguirán siendo nuestras… Qué joder!!”. De esta forma, se despide el sastre Chapar, saludando a quien da forma a estas líneas con un gentil, caballeroso pero pobremente afectuoso “saludo de codos”.

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