
En un nuevo comunicado de la entidad que reúne y se hace eco del hastío comunal, la Fundación Pelotas Llenas se dirige a los vecinos de Tandil City poniendo el foco en dos temas que hacen a la realidad nuestra de cada día.
“En primera instancia”, comienza rezando el comunicado que ha llegado a esta redacción hace unos días (pedimos disculpas por el traspapeleo), “esta renombrada organización agradece enormemente el fin de las renombradas y rebenditas elecciones. Y pasaremos a aclarar este punto, antes de que malentiendan cualquier cosa. No se trata de un festejo por los (paupérrimos) resultados que arrojaron (al vacío y el más allá) las mismas. Celebramos enérgicamente la erradicación de la causa que últimamente nos estaba poniendo las quetejedis por los subsuelos y que era motivo de la escritura de centenares de cartas que también colmaban… nuestros buzones, claro. Ya no tenemos que soportar las propagandas o publicidades (que en esto del negocio marketinero y la pompa eleccionarios no encuentra ningún tipo de diferencia conceptual) del señor Mondino en nuestras teles, en nuestras reuniones, en nuestra cena sopera, y hasta en nuestras pesadillas!! Encontraron su fin las miles de propagandas que este buen señor (defensor de cualquier cosa, menos de pobres, inocentes y/o ausentes) mandó ejecutar para poder llegar a su heroico tercer puesto. Pero lo peor y más patético no reside en ese hecho, sino en que… por qué teníamos que soportarlo si ni siquiera se lo podía votar en la provincia?? Quedate en Córdoba, porque, agradezcamos, sos de Córdoba. En fin, se siente un vacío en la tele, pero… qué lindo es sentirlo!!”, así concluye este primer notificado.
Pero estas eclosiones no terminan acá. Hemos recibido el trascendido de que en esta entidad se ha formado no un ala dura y revolucionaria, pero sí algo que se le asemeja. Se trata del Ala Joven de la Fundación Pelotas Llenas (llamada “No nos rompan más los huevos ni los ovarios”), cuya motivación a la hora de ser “creada” está dada, al parecer, por la pandemia de psicosis y paranoia generada por el protagonista principal de esta nuestra nueva novela argenta: la gripe chanchinia, eh digo… la gripe porcina. Estos jóvenes, hoy encerrados bajo ocho llaves (según se ha sabido de algunos casos, lamentablemente no excepcionales) en sus cuevas noctámbulas, a las que a veces dan en denominar “hogar (no tan) dulce hogar”, están teniendo, además del diagnóstico del embolis tremendúfilus gravis, pesadillas con cerdos rosados que invaden a las difundidas ovejas en el llamado al sueño. Dícese de estos adolescentes que bien hacen adolecer al resto, que ya están organizando reuniones… pero no entren en pánico, padres! Reuniones vía facebook y Messenger (para organizar otras reuniones… je).
Informan que en medio del centro de nuestra ahora solitaria y semidesértica aldea (algunas comparaciones indican que el desierto del Sahara es la ciudad de Brasilia en pleno verano, en comparación con el estado actual de la serrana gentil), algunos parroquianos han sido terriblemente amenazados de muerte por estornudar o toser in fraganti, para cualquier sentido y dirección. Lo corroboran las miradas penetrantes de sus coterráneos (“Sentí como un escaneo y un movimiento hasta de la médula”, nos lo confirman estos aterrados irresponsables), refugiadas detrás de barbijos, bufandas y cuellitos, incluyendo zorros y otros pobres bichos que nacieron para ser abrigo. Y así estamos en esta “piedra que late”… o tiembla, no se sabe ya si por el pánico que cunde por estos rincones. Habrá que seguir en cautiverio…?
“En primera instancia”, comienza rezando el comunicado que ha llegado a esta redacción hace unos días (pedimos disculpas por el traspapeleo), “esta renombrada organización agradece enormemente el fin de las renombradas y rebenditas elecciones. Y pasaremos a aclarar este punto, antes de que malentiendan cualquier cosa. No se trata de un festejo por los (paupérrimos) resultados que arrojaron (al vacío y el más allá) las mismas. Celebramos enérgicamente la erradicación de la causa que últimamente nos estaba poniendo las quetejedis por los subsuelos y que era motivo de la escritura de centenares de cartas que también colmaban… nuestros buzones, claro. Ya no tenemos que soportar las propagandas o publicidades (que en esto del negocio marketinero y la pompa eleccionarios no encuentra ningún tipo de diferencia conceptual) del señor Mondino en nuestras teles, en nuestras reuniones, en nuestra cena sopera, y hasta en nuestras pesadillas!! Encontraron su fin las miles de propagandas que este buen señor (defensor de cualquier cosa, menos de pobres, inocentes y/o ausentes) mandó ejecutar para poder llegar a su heroico tercer puesto. Pero lo peor y más patético no reside en ese hecho, sino en que… por qué teníamos que soportarlo si ni siquiera se lo podía votar en la provincia?? Quedate en Córdoba, porque, agradezcamos, sos de Córdoba. En fin, se siente un vacío en la tele, pero… qué lindo es sentirlo!!”, así concluye este primer notificado.
Pero estas eclosiones no terminan acá. Hemos recibido el trascendido de que en esta entidad se ha formado no un ala dura y revolucionaria, pero sí algo que se le asemeja. Se trata del Ala Joven de la Fundación Pelotas Llenas (llamada “No nos rompan más los huevos ni los ovarios”), cuya motivación a la hora de ser “creada” está dada, al parecer, por la pandemia de psicosis y paranoia generada por el protagonista principal de esta nuestra nueva novela argenta: la gripe chanchinia, eh digo… la gripe porcina. Estos jóvenes, hoy encerrados bajo ocho llaves (según se ha sabido de algunos casos, lamentablemente no excepcionales) en sus cuevas noctámbulas, a las que a veces dan en denominar “hogar (no tan) dulce hogar”, están teniendo, además del diagnóstico del embolis tremendúfilus gravis, pesadillas con cerdos rosados que invaden a las difundidas ovejas en el llamado al sueño. Dícese de estos adolescentes que bien hacen adolecer al resto, que ya están organizando reuniones… pero no entren en pánico, padres! Reuniones vía facebook y Messenger (para organizar otras reuniones… je).
Informan que en medio del centro de nuestra ahora solitaria y semidesértica aldea (algunas comparaciones indican que el desierto del Sahara es la ciudad de Brasilia en pleno verano, en comparación con el estado actual de la serrana gentil), algunos parroquianos han sido terriblemente amenazados de muerte por estornudar o toser in fraganti, para cualquier sentido y dirección. Lo corroboran las miradas penetrantes de sus coterráneos (“Sentí como un escaneo y un movimiento hasta de la médula”, nos lo confirman estos aterrados irresponsables), refugiadas detrás de barbijos, bufandas y cuellitos, incluyendo zorros y otros pobres bichos que nacieron para ser abrigo. Y así estamos en esta “piedra que late”… o tiembla, no se sabe ya si por el pánico que cunde por estos rincones. Habrá que seguir en cautiverio…?
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