martes, 4 de agosto de 2009

La Fundación Pelotas Llenas pide una acción-comando ejemplar

Con los primeros calorcitos que comienzan a sentirse ya en agosto, y en vísperas del retorno a clases, quienes han tenido la desgracia de transitar justa y necesariamente por la esquina de 9 de Julio y San Martín (esquina del Banco, para más precisión) sabrán de qué estamos hablando. Empiezan a producirse los primeros brotes, sí, pero no precisamente de las flores…sino más bien de los y las floggers, lo que indefectiblemente suscita otro brote: el de la ira.

Haciéndose eco y portavoz del hastío comunal, y con la convicción de que el futuro iba a llegar, más que hace rato, en cualquier momento (bajo la etiqueta de “lo inevitable e irreconciliable”), la Fundación Pelotas Llenas nos hace llegar la siguiente resolución: “Queridos parroquianos de nuestra querida comarca: está sucediendo entre nos el fenómeno que veíamos venir, pero que suponíamos que extrañas fuerzas sobrenaturales, con ayuda de la manos invisibles del mercado y la moda, harían esfumar espantados… pero no! Llegó, se está instalando (nuevamente) y vuelve a ser causa de la inflación involuntaria de algunos órganos de quienes los sufrimos. No se trata de un circo, no. Estamos ante el resurgimiento de la tan fatídica ‘Esquina Flogger’ (o Flower, para quienes les profesamos poco cariño). Esquina harto transitada si las hay en el corazón mismo de la aldea… y a estos borregos no se les ocurre mejor idea que concentrarse ahí, si, en la esquina del Banco, porque en Tandil de seguro y de cajón (suena muy fúnebre, verdad?) no deben de haber otros lugares no? No! Vemos las caras de ofuscación de personas mayores, otros de todos los grupos de edad habidos y por haber que refunfuñan en el espejo baldósico de la vereda y de La Vereda, y naides se anima a tomar la decisión debida, o sea y es decir, la que ya es vox populi/s: pegarles un julepe tan grande que no solo no vuelvan a la esquina mencionada, sino que además los deje recluidos un buen tiempo en sus ámbitos hogareños o con la compu, que para el caso se trata de lo mismo. Todo bien con que la vereda es pública, pero tampoco se la expropien, ni se la adueñen, ni nada! Mínimamente, pero sólo eso, mínimamente, tengan la lucidez mental de armar un pasillo para que el resto de nosotros, los mortales, podamos pasar y no chocarnos con 20 de ustedes. Pero no! Así se van ganando todos y cada uno de los números de la rifa del odio nuestro de cada día. Como para ir cerrando, única solución a la vista: una buena bomba (no así la atómica, ya que, recordemos todos juntos y en ronda… en nuestros pagos, rebota), sin previo aviso a ellos, arrojada por cualquier ente que allí ronde (aún disfrazándose de persona anciana, la muchachada flogger ni se entera ni percata ni avizora su presencia). En fin, hagamos algo en conjunto y en concreto, antes que nuestra bomba interna estalle. Esperamos contar con su presencia.”

Con la difusión de esta esquela, escrita de puño y letra, tan profundamente sentida (queremos creer que los manchones en la carta fueron provocados por un poco de te), esperamos que alguno de los nuestros se vuelva activo defensor del interés ciudadano y, de paso, nos de un buen curso de armado de bombas caseras… por si las moscas (o, en esta pequeña cuestión, the flowers y no Tito) zumban.

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