jueves, 27 de agosto de 2009

Nueva organización ignota en la city tandilúrica, dedicada a los descubrimientos insólitos

Así es. Todo parece indicar que al calor que se acerca naturalmente por la época del año, se le suma la efervescencia de las ideas. Todo parece indicar que esta mezcla redoxoniana permite la afloración de entidades que hasta hace muy poco tiempo trabajaban en la oscuridad, pero flexible, del anonimato. En esta nueva sección que estamos inaugurando (a falta de cintas y tijeras, armamos un manojo de ramas y un cuchillo oxidadito), hoy presentamos la labor de la organización “En búsqueda de la sexta (porque la quinta ya la encontramos hace un tiempo)”, casi prima hermana de la ya conocida, instalada e institucionalizada “Fundación Pelotas Llenas”.

No sabemos a ciencia cierta en qué momento del fluir histórico se creó la dicha organización, pero se cree que ya lleva consigo algún par de generaciones. Según se ha podido deducir, en un primer momento el objetivo principal estuvo teledirigido hacia la crítica constructiva de los horrores ortográficos y demás alimañas discursivas que se encontraran en la cartelería de los espacios públicos (y non tanto). Tal vez, en ese sentido y dirección, su mayor aporte haya sido a la corrección del temible error de la “J” que se encontraba en el cartel que se encontraba en ese espacio periférico de la cara visible de la casa del Pueblo (que no es la Comisaría ni el ex Banco Hipotecario). La intención del cartelón, que luego fue atacado y muerto por las ventolinas particulares y natas de este lugar en el mundo, se centraba en el pedido de aparición con vida de Jorge Julio López. La corrección del “exiGimos” que provocaba más que estupor, un terrible dolor de ojos en los parroquianos que dirigían sus miradas ávidas de alimento en letra, se hizo esperar por un tiempo, lo que hizo a la naturalización tanto de ese cartel en el paisaje, como del error en ese verbo particular entre los jóvenes de las instituciones educativas del radio de la cuadra. Débase tener en cuenta, antes de que lluevan los reproches, castigos y maldiciones, que estos muchachos no tienen otra ocupación y preocupación que las del hallazgo del error humano de turno, y para colmo de males, materializado casi para la posteridad, a menos que estos detectives lleguen a y en tiempo y forma.

Pero he aquí el último de los aciertos de estos ojos críticos y fisgones que la organización ha efectuado. Todo el mundo recordará e incluso se cansará de ver ese adefesio que se encuentra en pleno paseo del Dique, dedicado a un tipo particular de pionero de la actividad económica en el partido dulce partido. No, no hablamos del pequeño monigote (ahora devenido en enanito de jardín del patio-espacio público-paseo de la caja de te Currolín S.A.) con que intentaron reflejar (de forma antitética, como para decir “Mirá vos qué paradoja eh!”) la gran labor del gran Juan Fugl. No. Estamos hablando de eso (y decimos bien en hablar de un “eso”) que alguna vez anunciaron como en concordancia y armonía con el paisaje serrano. Nada más concordante y armonioso para con el paisaje serrano que el… monumento al fundidor!! (El metalúrgico… para los otros, esperamos les llegue en vida, tiempo y forma su más merecido homenaje). O me va a decir que nunca se preguntó y cuestionó qué hace ese extraño engendro metálico de torso agigantado en medio de un lugar que no le será lo más ajeno a él, pero le pasa por ahí cerca? En fin, no es cuestión de que nos pongamos a discutir eso, por ahora no, ya vendrán tiempos mejores.

He aquí (ya lo dije anteriormente) EL padre, madre y tutor de los detalles de esta obra pseudoescultórica: se entiende que la figura representada expresa los inicios de la actividad que este engendro está ejecutando y con ello la poca, baja o nula instrumentación de seguridad de aquel entonces entre los operarios… pero me vas a decir que no usaban guantes???!!!! Así es. El fundidor no solo no tiene los guantes (por el detalle trabajado de las uñas), lo que denota que este pobre personaje se estaría quemando las manos (porque el supuesto palito que sostiene al baldecito de la mezcla fundida no es precisamente de madera, sino que es un flor de caño), así como también su misma gamboa por tenerlo allí apoyado al cañito que, como buen conductor de calor, imaginen las divertidas consecuencias que tiene ese descuido en la vida misma y real.

Con esta gran revelación que nos cambia de cuajo el simple transcurrir de nuestras desdichadas vidas, la organización pega el aviso (por 2$ más, se llevaron el combo del grito en el cielo y a los cuatro vientos) de que están acechando a cada centímetro cuadrado de la aldea, en búsqueda del escrache de la deformación nuestra de cada día. A prepararse pues…

jueves, 20 de agosto de 2009

A un año de la gran hazaña…

Amanecer del lunes 17 de agosto del año 2009. Otro día feriado y un fin de semana largo, lo que hace que nos tengamos que movilizar a un costadito del cerro, dando lugar al malón malonero de turristas, y al de algunos “nacidos y criados” (junto a “venidos y quedados”) que, gracias a la publicidad que le hizo la ignota “Liga Franela y Chupón” a nuestro 2 x 2 en el mundo, suben con sus 4 x 4 bajo el modismo del in fraganti a esta ahora considerada y utilizada Villa Cariño.

El bocinazo de una de estas bestias de ruedas gigantes, a eso de las 8 de la matina, no solo hizo que me levantara casi diría involuntariamente, sino que además me recordó que estábamos ante un feriado especial, además de lo lindo del día que estaba llegando. Hace un año, allá por el 2008 (como para que suene lejano nomás), el grupo de los activistas por nuestras sierras iniciaba, en el mes de julio, el período de treinta días que abarcaría la junta de firmas por un proyecto que concretara la tan ansiada declaración de Áreas Protegidas para el patrimonio natural tandilero, por excelencia y antonomasia.

Hacia el preciso 17 de agosto, ayer domingo y en 2009 lunes, las firmas se habrían de juntar en la Plaza del Centro, y así fue. Con algo parecido a un encuentro cultural, la gente de nuestra comarca se fue haciendo presente con las planillas y las firmas que habían conseguido a lo largo de ese fatídico mes en que corrían de un lado a otro buscando el autógrafo tan codiciado, a cambio de un poco de concientización.

Las planillas con las firmas fueron muy prolijamente ordenadas, para luego ser llevadas a la Legislatura Provincial, emplazada en La Plata. De allí en más… de las 12 mil firmas (casi 13 mil, por cierto), si las he visto no me acuerdo, habrá dicho más de un supuesto representante nuestro de cada día. Jamás se recibió respuesta alguna. Y ya pasó un año, 365 días en los que los empresarios canteristas siguen haciendo y deshaciendo de las suyas. Las explosiones se suceden, como así también las grandilocuentes promesas y anuncios de soluciones (que nunca lo son ni tampoco llegan) del cinismo politicoide. Las sierras son transportadas en camiones sobrecargados, surgen construcciones clandestinas en pleno patrimonio, y así miles de excepciones de todo tipo y color…pero no eh! No es ingerencia de absolutamente naides de los nuestros, ni municipio ni provincia, ni la mar en coche. El ping pong eterno. Es el mismísimo limbo. Será cuestión de seguir con ese granito de arena que se aporta día a día con la lucha que no cesa. No nos dejan cesar.

martes, 18 de agosto de 2009

Volviendo a la rítmica rutilante de la rutina

Si…vacaciones…pongámosle más bien el rótulo del “pequeño descansito” hecho y derecho a base de fuerza mayor. Querer dar un giro de unos cuantos grados (llegando a los 180 grados, por ahí cerquita) en el modo de vida, tiene su costo, pero es solo al principio de la cosa, en lo que comúnmente se sitúa en el período de transición. Pero yendo al grano (y levantándose, para ir de la cama al living, y viceversa), el pequeño blogcito que se arma, desarma y vuelve a armar desde la cima del Mate, ahora habrá de venir más reforzado y dinámico que nunca jamás. Por cierto, hemos cumplido el primer mes de vida, pero con el fresquete que se nos vino de visita, nadie nos ha traído un pedacito de torta o cheesecake. Queremos creer que ahí reside la causa de esta extraña ausencia.

En fin, en medio de esta corta estadía en el limbo (físico, mental y de demases características), vemos que la aldea mucho no ha cambiado, pero siempre fiel a su constante movimiento hacia ese tiempo pasado mejor (que nunca se encuentra ni encontrará, dicho esto al pasar) y a ese embole congénito del que muy bien nos amplió el amigo Freud (Pereyra). El pueblo, desde lo que se puede observar en las alturas y la lejanía (que nunca vienen demás), y con una bonita netbook a mano (agradeciendo el güifi que algún buen parroquiano se instaló en el medio de los cerros), el panorama virtual de esta city serrana es un… bostezo? No se si es la expresión correcta, pero de lo que estoy segura es de que el bostezo fue la reacción o somatización (física-fisiológica) automática que me provocó el estado de este ambiente. Entendemos que para el carnaval está faltando un tiempito (siempre y cuando no lo suspendan, claro), pero la realidad es cruda, pero realidad al fin: no hay pomo en la interness mediática.

Para buscar un sitio que mezcle un poco de humor, algo de información, condimentado con morbo, cinismo, hipocresía y tantos ingredientes dignos del estado pueblerino de la sociedad nuestra de cada día, recomendamos meterse en cualquier noticia del Eco Digital que tenga algo así como 10 comentarios. Obviamente, si tiene mayor número, más patente se hace el camino que nos lleva hacia el centro del laberinto oscuro que, nos guste o no, hasta enorgullecernos o martirizarnos, todos y cada uno lleva en su interior: su tan temido y recóndito tandilito medio.

Volviendo a la cosa nostra, el tema es que volvimos para quedarnos, posesionarnos de la cima del cerro e instalarnos para que ni con la policía nos puedan arrancar de raíz… como buen yuyito serrano, siempre resistiendo, aún cuando le tiran encima la temible bordeadora.

Panorámicas desde el Cerro El Mate habrán de tener todos los días. No nos echen las culpas si algo no sale como parece o como había de quedar: trataremos de limpiar bien el lente del largavistas, oficiante de puente a la realidad (así como la no tanto) que ustedes palpan con el nombre de la rutina y la costumbre. Esperamos la torta… con algunas “Don Satur” también. Lo que es sentirse un famélico de aquellos, con lo poco que uno se conforma. Lo bueno es desayunarse todos los santos amaneceres con una nota nueva, que no es lo mismo que una buena nueva. Ustedes lo entienden más que bien.

viernes, 7 de agosto de 2009

Ante la situación crítica, el Lic. Freud Pereyra revela el diagnóstico de la comarca

No se trata de un momento en particular. No. Y que esto quede bien en claro: es parte de lo cíclico de nuestra historia. Vaya uno a saber si se inmiscuye en el plano de lo energético, lo cósmico y/o lo tragicómico y dramático, lo cierto es que el Dique, hoy por hoy, es el fiel reflejo (más allá del espejo –fétido y sinónimo de suicidio- de agua) de la realidad de este pueblo.

La diversidad y el dinamismo están en plena faceta de extinción en nuestra teoría, y en la práctica hace rato que no se los encuentra. Todavía hay gente que, en lo que respecta a la cultura joven, sigue soñando con la real y efectiva vuelta del “Macoco de los viernes”; con la oleada de bandas de todo tipo, color y ritmo que desembarcaron en el puerto del ya fiambre “Q Bar”. Expresiones de deseo que pasan de la nostalgia, llegando rápidamente a la desesperación y ganas de materializar esa mezcla consuetudinaria en un acto catárquico o, al menos, en la posibilidad del Santo Pogo de las Masas, den resultados benéficos para el pobre que sufre este estancamiento en carne propia.

La tandilidad no solo involuciona. En tiempos como éste, ni siquiera se toma el trabajo de moverse o dirigirse al pasado. Es la nada misma hecha pueblo. En lo cultural, es de público conocimiento el sacrificio (en donde “aborto” suena fuerte, pero es ese el término correcto) de nuestra pretendida “tradicional” (que, de seguir asi, no llegó ni a la categoría de costumbre) Feria del Libro del corriente (no se si alterna) año, y del más recientemente parido “Festival Tandil Cine”. El show de hace una semana de Fidel Nadal en Museo (faltaba más que hubiera sido en el Del Fuerte), ídolo (de algunos) del reggaee, apenas endulzó (edulcoradamente) los oidos de los “pacientes” parroquianos que allí se congregaron. En lo laboral, la crisis aporta lo suyo, y no se encuentra absolutamente nada de nada por emprender. En lo social, como bien dijo “La Renga”, somos los mismos de siempre.

“Es necesario alegrar este pueblo”. Expresión que no pierde su actualidad, aún cuando se repetía con frecuencia no moderada hacia fines del 1882, donde eran otros tiempos y era otra la historia. “Esto nos muestra que el diagnóstico es más grave de lo que pensábamos. Estamos ante un caso paradigmático de ‘Embolis mayuscúlicus congénitus in esencis’”, fue la revelación dada por el Lic. en psicología, psiquiatría y traumatología Freud Pereyra, en las sombras de sus aposentos, por calle Rio Bamba. Por aquel entonces, el remedio sanó el mal, a fuerza de dosis de bailes, tertulias, encuentros literarios, movilizado todo por la juventud.

De la apatía a la inamovilidad y la inacción no hace falta siquiera un paso; de darlo, se entra en profunda contradicción (etimológica, teórica, práctica y filosófica). Será cuestión de despegar el traste de la estufa, de la silla, del sillón, de la cama o de la bici fija, y empezar a lucharla, para no hacer de este Tandil un lugar “soñado”, por estar todos dormidos. ¡¡Hasta una guerra de almohadas se acepta como oferta!!

martes, 4 de agosto de 2009

La Fundación Pelotas Llenas pide una acción-comando ejemplar

Con los primeros calorcitos que comienzan a sentirse ya en agosto, y en vísperas del retorno a clases, quienes han tenido la desgracia de transitar justa y necesariamente por la esquina de 9 de Julio y San Martín (esquina del Banco, para más precisión) sabrán de qué estamos hablando. Empiezan a producirse los primeros brotes, sí, pero no precisamente de las flores…sino más bien de los y las floggers, lo que indefectiblemente suscita otro brote: el de la ira.

Haciéndose eco y portavoz del hastío comunal, y con la convicción de que el futuro iba a llegar, más que hace rato, en cualquier momento (bajo la etiqueta de “lo inevitable e irreconciliable”), la Fundación Pelotas Llenas nos hace llegar la siguiente resolución: “Queridos parroquianos de nuestra querida comarca: está sucediendo entre nos el fenómeno que veíamos venir, pero que suponíamos que extrañas fuerzas sobrenaturales, con ayuda de la manos invisibles del mercado y la moda, harían esfumar espantados… pero no! Llegó, se está instalando (nuevamente) y vuelve a ser causa de la inflación involuntaria de algunos órganos de quienes los sufrimos. No se trata de un circo, no. Estamos ante el resurgimiento de la tan fatídica ‘Esquina Flogger’ (o Flower, para quienes les profesamos poco cariño). Esquina harto transitada si las hay en el corazón mismo de la aldea… y a estos borregos no se les ocurre mejor idea que concentrarse ahí, si, en la esquina del Banco, porque en Tandil de seguro y de cajón (suena muy fúnebre, verdad?) no deben de haber otros lugares no? No! Vemos las caras de ofuscación de personas mayores, otros de todos los grupos de edad habidos y por haber que refunfuñan en el espejo baldósico de la vereda y de La Vereda, y naides se anima a tomar la decisión debida, o sea y es decir, la que ya es vox populi/s: pegarles un julepe tan grande que no solo no vuelvan a la esquina mencionada, sino que además los deje recluidos un buen tiempo en sus ámbitos hogareños o con la compu, que para el caso se trata de lo mismo. Todo bien con que la vereda es pública, pero tampoco se la expropien, ni se la adueñen, ni nada! Mínimamente, pero sólo eso, mínimamente, tengan la lucidez mental de armar un pasillo para que el resto de nosotros, los mortales, podamos pasar y no chocarnos con 20 de ustedes. Pero no! Así se van ganando todos y cada uno de los números de la rifa del odio nuestro de cada día. Como para ir cerrando, única solución a la vista: una buena bomba (no así la atómica, ya que, recordemos todos juntos y en ronda… en nuestros pagos, rebota), sin previo aviso a ellos, arrojada por cualquier ente que allí ronde (aún disfrazándose de persona anciana, la muchachada flogger ni se entera ni percata ni avizora su presencia). En fin, hagamos algo en conjunto y en concreto, antes que nuestra bomba interna estalle. Esperamos contar con su presencia.”

Con la difusión de esta esquela, escrita de puño y letra, tan profundamente sentida (queremos creer que los manchones en la carta fueron provocados por un poco de te), esperamos que alguno de los nuestros se vuelva activo defensor del interés ciudadano y, de paso, nos de un buen curso de armado de bombas caseras… por si las moscas (o, en esta pequeña cuestión, the flowers y no Tito) zumban.

domingo, 2 de agosto de 2009

Esos (no tan) raros humitos nuestros (y no tan nuevos)

Luego de la trascripción de la circular rectangular que habemus recibido, y dando los saludos pertinentes a esos jóvenes, mandándoles con ellos los respectivos a nuestras familias (de paso, se los repetimos… estamos bien, papás y mamás!! Pero intenten no mandarnos comida muy congelada y encima enlatada, porque acá no tenemos microondas!! Igual, todo bien con el sol), nos dignamos a mirar un poquito más descansados a la comarca. Divisamos algún que otro quilombaje y revueltaje en la Casa del Pueblo, pero notamos algo que en el llano no se ve, pero sí cuando uno está fuera del cuadro... o, al menos, de aquellas cuadras que hacen a lo urbano, y encima toma altura.

Hay cosas que se extrañan con alma, corazón y vida cuando se está lejos del pueblo. Ni mencionar el fervor tandilúrico que le trepa a uno cuando vuelve a su lugar en el mundo, al ver como se va dibujando en el horizonte el contorno serrano, tan característicamente nuestro, en medio de la monotonía de la llanura (que, de seguir explotándose a las lomitas, muy pronto integraremos esa categoría deprimente). Y es cuestión de ir ingresando por alguna de las entradas a la serrana gentil, que el ambiente toma una extraña espesura y pesor. Como si en lugar de atmósfera, tengamos una neblina y humedad constantes, más allá de la seca que constituye a la esencia del tandilero tipicus.

Pero en fin, volviendo a lo nuestro, este fenómeno se distingue claramente desde cualquier espacio elevado a los demás mortales y relativamente alejado del aleph. Para hacerse una escapada rápida y tomándose un atajo, invitamos a que suban a acompañar por un rato al amigo Abait en el Morisco. El “Gasparín” poco amistoso que sobrevuela y se expande por todo los rincones de la comarca no es producto esencialmente residual de las chimeneas, salamandras (no anfibias) o cosa que se tenga prendida a los efectos de tener el calor no humano que nos está haciendo falta. No. Es otro tipo de calor, un calor humano no afecto a lo afectuoso, ni al cariño. No. Entre nosotros, la caldera del “Infierno grande” que llevamos dentro se hace presente, expresa y tangible. Entre nosotros, la señora Envidia. Con ella a nuestro lado, cualquier paso se hace intransitable y cualquier detención insostenible, cualquier encuentro inaguantable, mientras la Mediocridad, sus medios ocres y sus medio-ocres, junto con la Hiper-Hipocrecia, pasan caminando, todos juntos y contentos, con la chapa de ser los personajes más aclamados y solicitados de todos los tiempos. Y lamentablemente tienen razón de sentirse tales, porque lo son. El presente y el futuro, cercano y no, no tienen visos de cambio; saben que ese destino está escrito a y en fuego, desde el mismísimo momento en que el nacimiento de la que sería nuestra futura ciudad daba a luz un aborto.

La creatividad e ingenio del que intenta salirse del marco, de la estructura, de su propio destino como intento de profeta en su tierra, son signados bajo el estigma del “pobre loco” o el incomprendido o “el taramba que no le gusta laburar”, y de ahí es condenado al ostracismo, como en la Antigua Grecia. La cosa no decanta y, menos aún, pretende cambiar. La vaca no se mueve y los relojes siguen con su emprendido camino hacia la inversa, “atrasando pa’ no aflojar”. Los vendedores de vida hace rato que se agotaron y hay muchos que no alcanzaron a comprarse o conseguirse una vida propia. A todos esos me los cruzo cuando bajo del Cerro, cuando voy por el medio de la Plaza del Centro y te observan con un scanner instalado a fuerza de golpe en la retina, como una extensión necesaria para sobrevivir en la lucha darwinista de la envidia por la envidia misma. Después, no se me vengan a quejar si los devoran los de afuera. Pero un gran amigo (y cuando digo gran, es gran), alguna vez, en una mesa de café que, espero, vuelva con prontitud, sentenció a los pocos vientos que entraban por la rendija de la ventana: “El día que no le des cabida a la mirada cargada con malicia del otro, ni a la institución del ‘qué dirán’, estarás a tres pasos de lograr la felicidad plena.” Eso se intenta.